martes, 25 de febrero de 2014

Conversaciones con mi abuela Asunción


Hoy: la relación padres/hijos
A esta edad y viendo en retrospectiva, creo que la relación padres hijos es muy complicada. Primero porque ellos creen que los hijos son de su propiedad. Les cuesta largarlos. Yo puedo hablar más de la madre por lo que siento, del padre por lo creo, porque padre no soy.
Hay una frase que dice: los hijos no son tus hijos, son hijos de la vida, cuando están en condición, abre la ventana y déjalos volar.
Pero también los padres dicen/decimos: y yo que le di la vida, yo me sacrifique, ¿eso es gratuito? El hijo no te pidió venir, no le podes echar en cara: “ay, porque yo te di de comer”.
Yo no criticó a nadie porque más vale hacer las cosas que uno siente que hacer las cosas por convención. Aunque es muy difícil romper con las convicciones.
(Comentando una noticia que leyó en un diario) yo no concibo a una madre que mate a golpes a su hijo, pero en mi cabeza, YO NO SOY EL UNIVERSO.

De parte de los hijos, prevalece mucho el egoísmo, algunas veces le reclaman más de lo que deben, más de lo que pueden dar. No estoy hablando de chiquitos (risas de mi parte), hablo de adultos, de personas que razonan.

sábado, 15 de febrero de 2014

¿Dónde hay lugar para la poesía en esta sociedad contemporánea?

¿Dónde hay lugar para la poesía en esta sociedad contemporánea? 
¿En esta sala fría, en este pasillo tibio, en esta mesa caliente? 
Que ardan las palabras, para que arda el espíritu, para que arda la poesía. 
A la hoguera los escritos académicos, los contratos laborales, las locatarias y los locatarios. A la hoguera dios y el diablo, con su partido de ajedrez humanitario. A la hoguera el mundo.

A la colina, al paraíso, a la fama el borrador, el cálculo impreciso, el sabor en los labios de frutas imaginarias, las que no se consiguen ni en árboles, ni mercados, ni siquiera en esas hermosas estancias de gauchos machos.

miércoles, 22 de enero de 2014

Así estamos, yendo y viniendo. ¿¿Nos quedamos o nos vamos??

HUAYNITO DEL OLVIDO - HUAYNO-
AY VIDITA
OLVIDARTE TANTO CUESTA
NO HE PODIDO
ARRANCARME ESTA TRISTEZA.
AY VIDITA
LOS RECUERDOS QUE YO TENGO
ME LASTIMAN
ENTERITA TODO EL CUERPO.
Estribillo
Y A PESAR QUE ES CARNAVAL
EN OTRA COSA NO PUEDO PENSAR
SE ME VUELVE AGUITA EL ALMA
EL DOLOR YA PASARÁ.
II
AY DIABLITO
EL AMOR ES UN MISTERIO
POR SU GRACIA
NADA MAS SOY SENTIMIENTO.
Y LO BUSCO
PERO NO TENGO ESPERANZA
EL SILENCIO
HACE TIEMPO ME ACOMPAÑA.



Por haber conocido la miel de tu boquita 
por haber conocido la miel de tu boquita. 

no puedo ya vivir sin tú cariño 
por haber conocido... 
no puedo ya vivir sin tu cariño 
por haber conocido... 

Un día de tus días 
por haber conocido 
un día de tus días 
por haber conocido. 

Quizá, quizá no pueda yo partir 
por haber conocido... 
quizá, quizá no pueda yo partir 
por haber conocido. 

Por haber conocido 
Un día de tus días 
por haber conocido 
un día de tus días. 

No puedo ya vivir sin tú cariño 
por haber conocido... 
no puedo ya vivir sin tú cariño 
por haber conocido... 

La miel de tu boquita 
por haber conocido 
la miel de tu boquita 
por haber conocido. 
Quizá, quizá no pueda yo partir 
por haber conocido. 
Por haber conocido... 
Quizá, quizá no pueda yo partir 
por haber conocido. 
Quizá, quizá no pueda yo partir 
por haber conocido. 

La miel de tu boquita... 

Quizá, quizá no pueda yo partir 
por haber conocido. 
Quizá, quizá no pueda yo partir 
por haber conocido. 
Quizá, quizá no pueda yo partir 
por haber conocido. 
Quizá, quizá no pueda yo partir 
por haber conocido. 
Un dia de tus días... 
Quizá, quizá no pueda yo partir 
por haber conocido.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Andres Calamaro en Salta (20/11/2013)

Andrés Calamaro en Salta - Bohemio Tour

El murmullo de la lluvia se confundía y difuminaba con la cháchara de las personas esperando por Andrés Calamaro, más conocido como el salmón, la noche de lluvia del 20 de Noviembre en el estadio Delmi de la ciudad de Salta. Pasaba por la linda, presentando su último disco "Bohemio". Algunos aplausos de impaciencia hacían entrever que ya era  hora, que la gran mayoría eran un público experimentado que quería escuchar en vivo temas presentes del pasado próximo.
Arrancó diez minutos después de lo estipulado (21:40) de manera impecable con "mi enfermedad", uno de sus clásicos, esos temas que cantas en la ducha o tarareás entrando al trabajo. Continúo con su repertorio, cual rocola de bar, apelando al inconsciente colectivo musical de todos. 
Inauguro su nuevo repertorio cantando la canción que más giro por las radios: "cuando no estas". Esa melancolía implacable que posee, la repetición de frases hundiéndote o elevándote se mantiene entre las armas que usa Andrés para llegar a su público. Y continúa haciendo mella. Público joven y no tanto se acoplaron a su voz ronca y partimos hacia la constelación musical del autor. Entre tema y tema nos comentaba: "Salta lo tiene casi todo. Salta la linda, Salta la trotska, las empanadas, el Cuchi y el folclore. Faltan corridas de toros nomás".
En medio del show hizo un pequeño homenaje al fallecimiento de Lou Reed, cantando una versión de "Walk on the wild side", adaptándola a su propio estilo.
Buscaba seducir al público cantando "Flaca", "crímenes perfectos", "el salmón", entrando al público por todos los flancos. Fue increíble observar que la estética del recital no distaba mucho de ser la del Indio Solari (una estética soft ricotera), un estilo rockero sobrio, con clichés habituales; Andrés colgó un Calamar de plástico en el micrófono y por un momento se puso una remera del Indio en la cara mientras tocaba; miradas experimentadas, recorriendo derroteros musicales ya surcados.
Por último cantó paloma y se retiro, volviendo con más fuerza para los bises a pedido de los espectadores, pre-cerrando con Alta suciedad y finalmente culminando con "de Música Ligera" poniéndose una remera de Soda Stereo en la cara y diciendo: ¡Fuerza Gustavo!. 
Afuera lloviznaba, recordándonos que el salmón en época de lluvia y contra todo pronóstico sigue su dirección, su destino, aunque ya este viejo y grande, desova sus versos musicales en las mismas afluentes donde la música nace.

Texto y fotografías: Agustín Pérez Marchetta


jueves, 7 de noviembre de 2013

Clavillo

Si me imaginara más encarnado y menos difuso, más clavo y menos martillo, no estaría atrapado en este cincelado de palabras y cosas, en estas garras teóricas que dejan el cuerpo estéril, inamovible. Si tan solo tuviera la fuerzas para para poner mi mente al sol y dejar que se seque de corrientes de pensamientos que siempre bajan hacia los afluentes más oscuros.
Si pudiera siquiera escapar con mis dedos de esta trama cognitiva, de este espacio invertebrado de minúsculas muertes e interconexiones, de este eterno devenir, de este imperativo artístico creacionista.
Si hoy fuera un feriado, o sábado o día de fiesta, estaría abrazado a tu cintura, tomando cerveza y riendo.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Cortando la helada: el Indio en Mendoza (14/09/2013)


La llama del fuego ricotero devoró todo lo que tenía: mi celular, el fuego, el auto, los excesos y mis piernas. Ahí estábamos saltando, 120 mil personas, una tras de otra encadenadas en el pogo más grande del universo; veníamos de horas de previa y agite, en donde nos encolumnamos tras una bandera que decía “Vivir solo cuesta vida” y avanzámos hacia el autódromo para ser parte de esa peregrinación hacia la meca del sonido. Parecía que ese sábado 14 de septiembre todos los tiempos (todo el tiempo) coincidían en ese momento. Los días de escuchar temas en el auto, de silbarlos en la ducha, temas compartidos con cervezas con amigos, con pibas que muchas veces tenían remeras de un techo para mi país (¿o era una piba con la remera de greenpeace?) se cristalizaban en esa masa crítica de personas que no dejaban de delirar. El frío acestaba contra la multitud, pedíamos que el indio apareciera en el escenario y acabara con el gélido clima y nuestro hambre de rock.. Cada tanto una ráfaga de agite se expandía por el campo cuál ola de estadio (“el que no salta es inglés”)
Comenzó “Luz belito”, se arremolinaron los sentimientos en nuestros corazones y se inició un mosh magnífico (pogo en inglés); su ronda satánica de atraer gente al centro y luego la reacción lógica: vomitar personas; adultos con sus hijos fueron expulsados violentamente del medio y corrían asustados (Un par de culos va a patear/de los que le juran más lealtad). Nuestro grupo se rompió, de 50 iniciales que éramos me encontré haciendo una avalancha hacia el centro con tres pibes más sorteando la masa (con permiso y de costado siempre se avanza mejor). Llegamos hasta la punta del escenario, la gente empujaba excitada, buscaban las primeras filas, ver al indio, ser protagonistas. Todos filmaban al escenario y saltaban, querían disfrutar y a la vez poder conservar ese momento que condensaba muchos estados de ánimo y conciencia; una escena posmoderna de uno de los shows más vigentes y tradicionales del rock argentino. Mientras avanzábamos veíamos a los desencantados que retornaban asfixiados, parecía que no se justificaba semejante hazaña. ¿Por qué ese deseo irrefrenable de llegar ahí? ¿por qué todos yendo y viniendo hacia el pogo primigenio?
Retornando por el lado izquierdo avanzó una bandera gigante de Argentina. La enarbolamos y la gente pedía a gritos tocarla, meterse abajo; abrían espacio y llegó casi al escenario. Sonó “Juguetes Perdidos” (Este asunto esta ahora y para siempre en tus manos) y lloviendo de cara al cielo, nos conmovimos hasta el punto del llanto; por último terminó con un magistral “Ji Ji Ji”.
El rock volvió a conquistar y reconfortar nuestras almas, ayudándonos a no bajar los brazos, seguir luchando, derramando metáforas que nos permitan crecer sin nunca perder la ternura. Nos recordó que lo último que se pierde es la esperanza: “cuando la noche es más oscura se viene el día en tu corazón”.
Agustín Pérez Marchetta
Salta, Argentina

viernes, 2 de agosto de 2013

Gauchos de acero

Por ahí, por donde están los gauchos de acero asoma (¿o asomaba?) la nueva marginalidad de Salta. La periferia se constituye la media de la ciudad, estando horrorizados y apoltronados los sectores medios, sufriendo el avance del mercado en todos los aspectos de la vida y la cada vez mayor monetarización de los servicios. Cada vez es más fácil no tener donde caer muerto, hoy en día un auto cuesta lo que costaba un departamento hace 20 años.
Sin embargo acá, al costado en el corazón, tenemos estos sueños y queremos compartirlos. Nos atrevemos a soñar a sabiendas de lo doloroso de los sueños, de que podemos despertar en medio del sueño y chocar con la realidad, de que el que sueña comparte sus idealizaciones y muchas veces, sin quererlo, sus pesadillas